Muchas personas acuden a consulta preocupadas porque su deseo sexual ha cambiado.
Dicen cosas como “ya no siento lo mismo”, “mi pareja me atrae, pero no me apetece”, o “siento bloqueo y frustración”.
En mi trabajo como sexóloga y terapeuta de pareja en Madrid y Majadahonda, he escuchado cientos de versiones distintas de esta historia.
Pero casi todas comparten algo: no se trata solo de deseo, sino de contexto, aprendizajes y conexión emocional.
La sexualidad también se aprende
Nadie nace sabiendo cómo vivir su sexualidad.
La aprendemos observando, escuchando, y sobre todo, a través de los silencios.
En muchos hogares, la sexualidad sigue siendo un tema tabú: algo de lo que no se habla, o se hace con vergüenza.
Y cuando aparecen las primeras curiosidades, la respuesta suele ser el silencio, el castigo o la desinformación.
Así, muchas personas crecen aprendiendo que el deseo es algo que se controla, que el cuerpo se oculta, o que el placer está mal.
Y más adelante, cuando llegan las primeras relaciones, el aprendizaje viene del porno, que enseña una visión rápida, despersonalizada y sin afecto del encuentro sexual.
¿Cómo influye esto en la vida adulta?
Con el tiempo, estos aprendizajes se convierten en creencias:
💭 “Tengo que rendir siempre.”
🔥 “El deseo tiene que ser espontáneo.”
💔 “Si no siento lo mismo que al principio, algo va mal.”
Estas ideas generan presión, miedo al fracaso y desconexión.
Muchas personas llegan a consulta sintiendo que “algo en ellos está roto”, cuando en realidad están reproduciendo un modelo aprendido que deja poco espacio a la intimidad real.
Desde la psicología contextual y la sexología, entendemos que el deseo no se pierde: se ve afectado por el entorno, las emociones y los aprendizajes previos.
El cuerpo responde al contexto: estrés, rutina, conflictos o falta de comunicación pueden cambiar nuestra forma de desear y disfrutar.
¿Qué se trabaja en terapia sexual y de pareja?
La terapia sexual y de pareja no busca “devolver el deseo” de forma inmediata, sino entender qué está ocurriendo.
Algunas claves del proceso son:
✅ Revisar los aprendizajes y creencias heredadas sobre la sexualidad.
✅ Reconectar con el cuerpo y con la emoción, sin exigencia.
✅ Aprender a comunicarse desde la honestidad y la curiosidad.
✅ Redefinir qué significa la intimidad y cómo vivirla de forma más libre.
Este trabajo permite que las personas dejen de juzgarse y empiecen a escucharse, comprendiendo que el deseo no depende solo del cuerpo, sino del vínculo y del contexto vital.
Si estás en Madrid o Majadahonda:
En mis consultas de Paseo de Extremadura (Madrid) y Majadahonda, trabajo combinando sexología y terapia conductual contextual, para acompañar procesos en los que el deseo, la conexión o la comunicación se han visto afectados.
Si sientes que el deseo ha cambiado o que tu relación atraviesa una etapa de desconexión, puede que no se trate de “falta de ganas”, sino de una historia que necesita ser comprendida con calma.
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