A lo largo del tiempo, he acompañado a muchas personas que llegaban a consulta con una sensación parecida: "Siento que algo no encaja en mi sexualidad, pero no sé si soy yo el problema." "Estoy intentando vivir lo que se supone que debería disfrutar, pero no lo siento así."
Con distintas palabras, todas hablaban de lo mismo: de estar intentando habitar una forma de sexualidad que no les pertenece. Una forma aprendida, impuesta o esperada. A veces, basada en lo que vieron, en lo que les dijeron o en lo que creen que deberían sentir. Pero no en lo que realmente desean, necesitan o valoran.
Este desajuste suele traer consigo frustración, culpa, dudas sobre la propia identidad o el cuerpo, e incluso una sensación de desconexión que va más allá de lo erótico. Porque la sexualidad no es solo una parte más de la vida: atraviesa nuestra manera de vincularnos, de reconocernos, de sentirnos vivas/os.
Cada persona tiene una manera única de vivir y expresar su sexualidad, moldeada por su historia de vida, su contexto y sus relaciones. Sin embargo, no siempre sabemos cómo abordar aquello que nos genera insatisfacción o confusión. Podemos caer en la rutina de evitar, de no nombrar, de dejar que el tiempo pase. Pero eso no resuelve. De hecho, suele hacer que el malestar crezca y que, poco a poco, la satisfacción disminuya.
Desde la terapia sexológica, el objetivo no es ajustarse a un estándar ni “normalizar” una forma de vivir la sexualidad, sino explorar con respeto y curiosidad qué está pasando, cómo se está viviendo y hacia dónde se quiere ir. Es un espacio donde poder hablar sin vergüenza, sin juicios, y con acompañamiento profesional.
Sesiones
Las sesiones pueden ser tanto online como presencial (Madrid). Además, se podrán realizar en los siguientes idiomas:
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