Cuando hablamos de relaciones de pareja, muchas personas buscan tranquilidad emocional. Queremos sentir seguridad, conexión y estabilidad. Sin embargo, la experiencia real suele ser muy distinta: aparecen emociones intensas como miedo, celos, enfado, tristeza o inseguridad. Y es justo en ese punto donde surgen las dudas:
“¿Es normal sentir esto?”
“¿Significa que mi relación no funciona?”
En consulta, tanto en terapia de pareja en Madrid como en terapia de pareja en Majadahonda, esta es una de las preocupaciones más frecuentes. Y la respuesta, desde la psicología contextual, es clara: las emociones en la pareja no son el problema. El problema suele ser cómo intentamos gestionarlas.
Las emociones no aparecen por casualidad. En una relación íntima surgen porque hay apego, historia compartida y una necesidad real de conexión con la otra persona. Desde esta perspectiva, sentir miedo a perder al otro, enfado ante una situación que duele o celos frente a una posible amenaza no indica un fallo en la relación, sino que el vínculo es importante.
Cuando intentamos vivir una relación sin emociones incómodas, entramos en una lucha imposible: No se puede generar intimidad sin hablar de lo incómodo. Nos acabamos alejando de nuestro objetivo.
Gran parte de los problemas de pareja no se mantienen por lo que sentimos, sino por lo que hacemos para no sentirlo. A esto, en terapia contextual, lo llamamos evitación experiencial.
Algunos ejemplos habituales son:
discutir para no sentir inseguridad
exigir cambios a la pareja para calmar el miedo
analizar constantemente la relación para reducir la incertidumbre
distanciarse emocionalmente para no volver a sufrir
Estas estrategias suelen aliviar a corto plazo. Pero a medio y largo plazo generan más tensión, más distancia y más incomprensión mutua.
En consulta como psicóloga en Majadahonda y Madrid, observo con frecuencia cómo estas dinámicas se cronifican sin que la pareja sea consciente de ello.
Uno de los grandes malentendidos sobre la aceptación emocional es pensar que implica aguantar, callarse o renunciar a cambiar las cosas. Pero aceptar una emoción no significa aprobar lo que duele ni permanecer pasivos.
Desde el enfoque contextual, aceptar significa dejar de luchar contra la emoción para poder elegir cómo actuar.
Cuando una emoción es aceptada:
deja de ocupar todo el espacio
se vuelve más clara y manejable
permite responder desde valores y no desde impulsos
Esto abre la puerta a una comunicación más honesta, menos reactiva y más conectada.
El contexto actual —con acceso constante a información psicológica en internet— puede reforzar la evitación emocional. Buscar respuestas rápidas, etiquetas o modelos ideales de relación puede convertirse en una forma de controlar lo que sentimos.
Paradójicamente, cuanto más intentamos entender la relación solo desde la teoría, más nos alejamos de la experiencia real con la otra persona. En lugar de sentir y observar, evaluamos, comparamos y juzgamos.
En terapia de pareja en Madrid, este es un punto clave de trabajo: ayudar a las personas a volver a la experiencia emocional directa, sin filtros rígidos.
Las relaciones no se transforman cuando desaparecen las emociones incómodas. Se transforman cuando aprendemos a relacionarnos con ellas de una manera más flexible y consciente.
Esto implica:
reconocer nuestra historia emocional
identificar a qué somos más sensibles
permitir sentir sin reaccionar automáticamente
construir respuestas más alineadas con lo que valoramos en la relación
Este proceso no siempre es cómodo, pero suele ser profundamente liberador.
Si sientes que las emociones están tomando demasiado espacio en tu relación, o que intentas controlarlas sin éxito, la terapia puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y cómo abordarlo de otra forma.
Trabajo desde un enfoque contextual con personas y parejas que buscan relaciones más conscientes, seguras y conectadas.
📍 Terapia de pareja en Majadahonda
📍 Terapia de pareja en Madrid (Paseo de Extremadura)
👩⚕️ Psicóloga especializada en relaciones y emociones
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