Muchas personas llegan a consulta diciendo algo parecido a esto:
“No consigo disfrutar del todo las relaciones sexuales”.
Estas dificultades no siempre tienen que ver con falta de interés, de atracción o de información. En muchos casos, el origen está en una desconexión corporal que se ha ido construyendo con el tiempo, a través de experiencias, aprendizajes y esquemas muy rígidos sobre cómo “debería” vivirse la sexualidad.
La historia de Clara: cuando la experiencia se vuelve automática
Clara es una mujer joven que acudió a terapia sexual porque sentía frustración con su respuesta corporal. Tenía ganas, confiaba en su pareja y se sentía emocionalmente conectada. Sin embargo, cuando llegaba el momento íntimo, algo no terminaba de encajar.
Su atención se iba constantemente a evaluar la experiencia:
si ya debería sentir más, si estaba respondiendo “bien”, si esta vez sí llegaría al disfrute esperado.
Cuanto más se observaba, más se alejaba de su cuerpo.
Con el tiempo, Clara empezó a identificar un patrón: su vivencia íntima siempre seguía el mismo recorrido. Las mismas zonas, los mismos tiempos, el mismo objetivo. Todo lo que se salía de ese esquema le parecía irrelevante o una distracción.
Su cuerpo no estaba apagado.
Estaba funcionando dentro de un marco muy estrecho.
Cuando la sexualidad se encorseta
Muchas personas aprenden a relacionarse con su sexualidad desde una lógica de eficacia:
qué estimula, qué lleva al resultado, qué funciona “más rápido”.
El problema aparece cuando esta forma de aprendizaje se vuelve rígida. La experiencia se reduce, la atención se focaliza en el objetivo final y el cuerpo empieza a responder con tensión o desconexión.
Desde la sexología y la psicología contextual entendemos que la excitación y el deseo no surgen solo de la estimulación externa, sino de la capacidad de estar presente en las sensaciones, sin estar evaluándolas continuamente.
El símil del baile: saber no es lo mismo que sentir
Este proceso se entiende muy bien con un ejemplo sencillo.
En el baile, conocer la teoría y la técnica no garantiza moverse con fluidez.
Para bailar con soltura, el cuerpo necesita:
Con la sexualidad ocurre algo muy parecido.
Cuando la atención está puesta en “hacerlo bien” o en “llegar”, el cuerpo se tensa.
Cuando hay curiosidad, tiempo y exploración, la experiencia se amplía.
Recuperar la conexión corporal
En terapia sexual trabajamos para que la persona pueda:
No se trata de eliminar prácticas ni de imponer nuevas normas, sino de abrir espacio para que el cuerpo pueda responder de formas más diversas y libres.
En muchos casos, este trabajo también mejora la comunicación en pareja, reduce la ansiedad y devuelve una sensación de seguridad y disfrute compartido.
Terapia sexual y de pareja en Majadahonda y Paseo de Extremadura (Madrid)
Si sientes que tu sexualidad se ha vuelto automática, limitada o desconectada, no significa que haya algo “mal” en ti. Muchas de estas dificultades tienen solución cuando se trabajan en un espacio profesional y sin juicios.
Ofrezco acompañamiento en:
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Recuperar una relación más sana con tu cuerpo y tu sexualidad es posible.
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